EE.UU. despliega marines en Ormuz ante riesgo de crisis petrolera

EE.UU. despliega marines en Ormuz ante riesgo de crisis petrolera

EE.UU. moviliza miles de marines al estrecho de Ormuz tras el cierre del paso petrolero por Irán. Crece la tensión y sube el precio del crudo.

La tensión en Oriente Medio suma un nuevo capítulo. Estados Unidos comenzó a movilizar miles de infantes de Marina hacia el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico en un intento por garantizar la reapertura del corredor marítimo por donde circula una parte clave del petróleo mundial.

Según informaron funcionarios estadounidenses, el despliegue incluye el envío de un gran buque de asalto anfibio con efectivos adicionales de la Marina y los Marines, en medio de la preocupación por una posible crisis energética global.

La decisión de Washington se produce luego de que Irán cerrara el estrecho tras los ataques de Estados Unidos e Israel ocurridos hace casi tres semanas, una situación que amenaza con alterar el suministro energético internacional.

 

Un despliegue militar hacia el Golfo Pérsico

El operativo contempla el traslado de 2.500 efectivos de la 11ª Unidad Expedicionaria de Marines (MEU), que partirán desde San Diego a bordo del buque USS Boxer.

Estas fuerzas se sumarán a los efectivos de la 31ª MEU, que ya se encuentran en camino hacia la región desde Japón a bordo del USS Tripoli.

De acuerdo con fuentes militares, este despliegue busca ampliar las opciones estratégicas de Estados Unidos, que analiza distintos escenarios para garantizar la seguridad marítima en el estrecho de Ormuz.

Entre las alternativas que se evalúan figuran operaciones navales, misiones de seguridad marítima e incluso posibles desembarcos en puntos estratégicos, como la isla iraní de Jarg, uno de los principales centros de exportación de petróleo del país.

Un corredor clave para la energía mundial

El estrecho de Ormuz es considerado uno de los puntos más sensibles del comercio energético global. Por ese paso marítimo circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado que se transporta en el mundo.

El cierre virtual de esta vía generó una fuerte reacción en los mercados internacionales. Desde el inicio del conflicto, los precios del petróleo aumentaron alrededor de un 50%, mientras que el crudo Brent se ubicó cerca de los 110 dólares por barril.

Los analistas advierten que, incluso si la tensión disminuye en el corto plazo, la recuperación del mercado energético podría tardar debido al impacto que ya provocaron los ataques y la interrupción del tránsito marítimo.

Escalada de tensión y ataques en la región

El conflicto también ha tenido repercusiones en otras instalaciones energéticas del Golfo. Según reportes oficiales, la refinería de Mina Al-Ahmadi en Kuwait sufrió ataques con drones, mientras que instalaciones de gas vinculadas al gigantesco yacimiento South Pars resultaron afectadas tras acciones militares en la zona.

Israel, por su parte, aseguró que evitará nuevos ataques contra ese campo gasífero luego de que una represalia iraní contra Qatar provocara daños que podrían afectar el suministro de gas durante años.

 

Presiones políticas y tensión con aliados

En medio de esta crisis, el presidente Donald Trump criticó con dureza a los aliados de la OTAN por su negativa a participar directamente en una operación militar para reabrir el estrecho.

El mandatario cuestionó que varios países europeos se quejen por el aumento del precio del petróleo pero no estén dispuestos a intervenir en el conflicto.

No obstante, Alemania, Reino Unido y Francia manifestaron su compromiso de garantizar la seguridad del tránsito marítimo en la zona, aunque condicionaron su participación a un eventual cese de las hostilidades.

Un escenario aún incierto

Fuentes militares señalaron que Estados Unidos podría desplegar miles de soldados adicionales en la región, dependiendo de la evolución del conflicto.

Por ahora, el envío de unidades anfibias busca ofrecer opciones tácticas a los comandantes sin comprometer de inmediato una operación terrestre de gran escala.

Sin embargo, el escenario sigue siendo volátil y la posibilidad de una escalada mayor mantiene en alerta a la comunidad internacional, en un contexto donde la estabilidad energética global vuelve a depender de uno de los puntos geopolíticos más sensibles del planeta.