Viruela del mono en Argentina: riesgos y claves de la variante 1B
Confirmaron el primer caso de viruela del mono clado 1B en Argentina. Qué dicen los especialistas sobre contagio, síntomas y riesgos.
La confirmación del primer caso de viruela del mono correspondiente al clado 1B en Argentina encendió señales de alerta dentro del sistema sanitario, en un contexto donde la vigilancia epidemiológica vuelve a ocupar un lugar central.
Ante este escenario, la médica infectóloga Carolina Subirá aportó precisiones sobre la situación actual, explicó las diferencias con los casos registrados en años anteriores y llevó tranquilidad respecto al impacto real de la enfermedad en la población general.
Una variante distinta a los casos previos
La especialista recordó que desde 2022 Argentina ha registrado casos de viruela símica, aunque hasta ahora correspondían al clado 2. La aparición del clado 1B introduce un nuevo elemento en el análisis epidemiológico.
Según explicó, históricamente el clado 1 está asociado a una mayor capacidad de transmisión y a cuadros clínicos más severos, especialmente en niños, personas gestantes y pacientes inmunodeprimidos.
Uno de los aspectos que genera mayor atención es que el caso detectado no presenta antecedentes de viaje ni contacto estrecho con viajeros, lo que abre interrogantes sobre posibles formas de circulación del virus.
Cómo se contagia la viruela del mono
La transmisión de la viruela símica se produce principalmente de persona a persona mediante el contacto directo.
En ese sentido, Subirá fue clara al detallar que el contagio ocurre a través de mucosas —como boca, genitales o ano—, contacto con lesiones en la piel o incluso a través de objetos contaminados.
Si bien no se clasifica formalmente como una infección de transmisión sexual, el riesgo aumenta significativamente en contextos de contacto íntimo.
En cambio, el contagio por vía aérea no es el principal mecanismo de propagación, lo que reduce la posibilidad de transmisión masiva en espacios abiertos o sin contacto estrecho.
Síntomas y evolución de la enfermedad
El cuadro clínico suele comenzar con síntomas generales que pueden confundirse con otras infecciones:
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Fiebre
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Dolores musculares
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Dolor de garganta
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Ganglios inflamados
El período de incubación varía entre 5 y 21 días. Posteriormente aparecen lesiones en la piel similares a ampollas, que evolucionan hasta formar costras.
Este proceso puede extenderse durante varias semanas, hasta que la piel se recupera por completo.
Mensaje de calma y vigilancia
Pese a la aparición de esta variante, la especialista remarcó que en la mayoría de los casos la enfermedad es autolimitada, es decir, el propio organismo logra superarla sin complicaciones.
“Argentina no tiene un brote, sino casos aislados”, señaló, al tiempo que destacó que la estrategia sanitaria actual se centra en la vigilancia epidemiológica y el seguimiento de los casos.
Respecto a tratamientos y vacunas, indicó que existen alternativas a nivel internacional, aunque su aplicación en el país es limitada en esta etapa, debido al bajo nivel de circulación del virus.
En este contexto, el principal enfoque de las autoridades sanitarias continúa siendo la detección temprana, el control de contactos estrechos y la información adecuada a la población.











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