Archivos del Pentágono: qué revelan los documentos desclasificados sobre los Fenómenos Anómalos No Identificados

Archivos del Pentágono: qué revelan los documentos desclasificados sobre los Fenómenos Anómalos No Identificados

Los archivos del Pentágono: ¿Qué revelan los documentos sobre "OVNIs" desclasificados este año?

 

A través del nuevo sistema oficial PURSUE, el gobierno de los Estados Unidos liberó cientos de archivos, videos y testimonios militares sobre Fenómenos Anómalos No Identificados. Un recorrido entre la verdad científica, la seguridad nacional y los misterios sin resolver.

Por: Ysaías Becerra, Matías Rodríguez y Jeremías Pérez.

En los últimos meses de este 2026, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos dio un paso histórico en materia de transparencia internacional al iniciar una liberación masiva de documentos que permanecieron bajo estricto secreto militar durante décadas. Bajo el amparo del programa oficial PURSUE y a través del sitio web abierto al público general (war.gov/ufo), el gobierno norteamericano puso a disposición de la comunidad internacional, de los periodistas y de los científicos más de 160 archivos digitales, grabaciones de radar y transcripciones confidenciales que abarcan casi 80 años de observaciones en el espacio aéreo.

Para entender este fenómeno desde el rigor periodístico, lo primero que se debe aclarar es el profundo cambio de paradigma en el lenguaje oficial. Las autoridades estadounidenses ya no utilizan la palabra "OVNI" (Objeto Volador No Identificado), debido a la carga de ciencia ficción que el término arrastra. En su lugar, la comunidad científica y el Pentágono adoptaron las siglas UAP (Unidentified Anomalous Phenomena o Fenómenos Anómalos No Identificados). Este nuevo término técnico responde a que muchos de los eventos reportados no solo ocurren en el aire, sino que describen objetos capaces de transitar del espacio exterior a la atmósfera o de sumergirse en el agua a velocidades que desafían la física convencional.

El material desclasificado: Videos y tecnología militar en zonas de conflicto

La oficina especializada del Pentágono encargada de centralizar estas investigaciones, conocida como AARO (Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios), liberó en sus últimas tandas de archivos un total de 41 minutos de grabaciones inéditas de alta resolución. Estas imágenes no provienen de cámaras civiles, sino que fueron captadas por los sistemas de puntería infrarroja avanzados (conocidos como FLIR) instalados en los cazas F/A-18 Super Hornet de la Marina y la Fuerza Aérea.

En los videos desclasificados se observan objetos de formas esféricas, cilíndricas y elípticas que se desplazan a velocidades hipersónicas sin sistemas de propulsión visibles (como alas, motores o estelas de calor). Según los informes técnicos que acompañan el material, estos objetos realizan maniobras de aceleración instantánea y giros bruscos que, de haber tenido un piloto humano a bordo, habrían resultado fatales debido a la fuerza de gravedad generada.

Asimismo, los documentos revelan que una gran cantidad de avistamientos recientes fueron reportados por tropas en servicio activo desplegadas en zonas de alta tensión geopolítica.

Entre los archivos más destacados se encuentran los reportes de un "objeto pequeño y veloz" detectado sobre el espacio aéreo de Irak en 2022 y una serie de destellos nocturnos de origen desconocido documentados sobre bases de operaciones en Siria entre 2024 y principios de este año.

La desclasificación también incluye un fuerte componente histórico. Se hicieron públicas transcripciones de la NASA donde astronautas de las misiones Gemini y Apollo describían luces brillantes o formaciones de objetos que escoltaban de cerca sus cápsulas espaciales durante las fases de órbita lunar, reportes que en su momento fueron archivados para evitar el pánico público o la filtración de información hacia la Unión Soviética durante la Guerra Fría.

El debate de la Seguridad Nacional: ¿Espionaje o tecnología desconocida?

Más allá del misterio popular, el verdadero interés del Pentágono radica en la seguridad nacional. En los informes del programa PURSUE se detalla la preocupación de que estos UAP puedan ser, en realidad, tecnologías de espionaje hiperavanzadas desarrolladas en secreto por potencias rivales, como drones hipersónicos o sistemas de guerra electrónica capaces de burlar los radares occidentales.

El documento desclasificado explica que la proliferación de drones comerciales y globos espías de gran altitud complicó el monitoreo de los cielos, obligando al ejército a calibrar sus radares para detectar objetos más pequeños y lentos. Esto provocó que el número de reportes de pilotos militares se disparara de manera exponencial en los últimos dos años, acumulando cientos de casos pendientes de análisis.

La conclusión oficial: ¿Existe evidencia de vida extraterrestre?

Para mantener la veracidad informativa que exige el periodismo digital, la nota del Pentágono es tajante y busca separar los mitos de la realidad. Las autoridades estadounidenses aclararon explícitamente dos puntos fundamentales:

  1. No hay pruebas alienígenas: El informe de la oficina AARO afirma rotundamente que ninguno de los documentos desclasificados aporta pruebas concluyentes de tecnología extraterrestre, ni de la existencia de seres de otros planetas, ni de programas secretos dedicados al rescate o a la ingeniería inversa de naves espaciales accidentadas.

  2. Explicaciones terrenales: Cerca del 95 % de los casos reportados a lo largo de las décadas encuentran explicaciones completamente lógicas tras ser analizados exhaustivamente. Estos objetos suelen resultar ser drones de vigilancia, globos meteorológicos, satélites de comunicaciones en órbitas bajas (como la red Starlink) o, simplemente, ilusiones ópticas provocadas por el reflejo del sol en los sensores térmicos de los aviones.

Sin embargo, el verdadero valor periodístico de esta desclasificación masiva radica en ese pequeño 5 % restante: casos perfectamente documentados por múltiples sensores simultáneos (radar, video e inspección visual de pilotos experimentados) que, al día de hoy, continúan clasificados como "no identificados". El Pentágono cierra su informe admitiendo que, aunque no hay indicios de vida extraterrestre, la ciencia y la tecnología militar actual todavía no han podido explicar qué son ni de dónde provienen esos fenómenos que cruzan sus cielos.