Informalidad laboral en Argentina: llegó al 45% en 2026
La informalidad laboral alcanzó el 45% en Argentina. Un informe advierte sobre el cuentapropismo y las fuertes diferencias entre sectores y regiones.
La informalidad laboral llegó al 45% en Argentina y supera el 80% en algunas ciudades
Un informe de la Universidad Nacional de Rosario, elaborado a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, advirtió que el 45% de los trabajadores se desempeñó en condiciones de informalidad durante el segundo trimestre de 2026. El fenómeno afecta especialmente al trabajo independiente, el servicio doméstico y la construcción, con fuertes diferencias entre regiones.
La informalidad laboral continúa siendo uno de los principales desafíos del mercado de trabajo argentino. Durante el segundo trimestre de 2026, alcanzó al 45% de los trabajadores, de acuerdo con un informe de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) basado en datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC.
El relevamiento también identificó cambios en la composición del empleo: disminuyó la participación de los asalariados y aumentó la cantidad relativa de trabajadores por cuenta propia. A esto se sumaron importantes diferencias territoriales, con niveles de informalidad particularmente elevados en distintas ciudades del norte argentino.
Según las cifras difundidas, el indicador general pasó del 41,4% registrado a fines de 2023 al 45% en el segundo trimestre de 2026. La evolución refleja las dificultades para ampliar el empleo registrado y garantizar condiciones laborales formales a una parte importante de la población ocupada.
Creció el cuentapropismo y cayó la participación de los asalariados
Uno de los principales cambios identificados en el informe fue la transformación de la estructura ocupacional.
La participación de los trabajadores asalariados descendió del 73,7% al 70,5%, mientras que el empleo por cuenta propia pasó del 22,6% al 25,5%.
Este crecimiento del cuentapropismo adquiere especial relevancia por los niveles de informalidad que presenta esa modalidad de trabajo. Según el estudio, el 65,8% de los trabajadores independientes urbanos desarrollaba su actividad en condiciones informales.
Entre los asalariados, en tanto, el 37,9% no contaba con aportes jubilatorios. El indicador también mostró un deterioro respecto de fines de 2016, cuando la proporción de trabajadores asalariados sin aportes alcanzaba el 33,6%.
Las cifras evidencian que la problemática no se limita a quienes trabajan de manera independiente. También afecta a una porción significativa de los empleados en relación de dependencia, que carecen de uno de los principales mecanismos de protección asociados con el empleo registrado.
Servicio doméstico y construcción, entre los sectores más afectados
La informalidad presenta diferencias importantes según la actividad económica. Algunas ramas concentran una proporción especialmente elevada de trabajadores sin registración.
De acuerdo con los porcentajes incluidos en el informe, el panorama es el siguiente:
| Actividad económica | Informalidad |
|---|---|
| Servicio doméstico | 77,4% |
| Construcción | 76,2% |
| Gastronomía y alojamiento | 63,9% |
| Comercio | 54,7% |
| Información y comunicación | 33,9% |
| Actividades profesionales, científicas y técnicas | 19,2% |
El servicio doméstico y la construcción encabezan la lista, con más de tres cuartas partes de sus trabajadores en condiciones de informalidad, según los datos difundidos.
En gastronomía, alojamiento y comercio también se registran porcentajes elevados. En el extremo opuesto, las actividades profesionales, científicas y técnicas presentan una incidencia considerablemente menor.
Las diferencias pueden relacionarse con las características de cada sector, el tamaño de las unidades productivas, la productividad y las modalidades de contratación.
Las mayores tasas se concentran en el norte argentino
El mapa de la informalidad laboral tampoco es uniforme. El informe identificó niveles elevados en distintas ciudades del Noroeste y el Noreste argentino, mientras que varias localidades patagónicas registraron porcentajes inferiores.
Según el relevamiento, la informalidad total en las ciudades patagónicas se ubicó entre el 18% y el 33,5%. En el Noroeste, el rango fue del 43,9% al 56,2%, mientras que en el Noreste osciló entre el 51,9% y el 53,8%.
El análisis también señaló diferencias entre ciudades en la situación de los trabajadores independientes. En algunos aglomerados, la informalidad de este grupo superó el 80%, una señal de las dificultades que enfrenta una parte de quienes generan sus propios ingresos para acceder a condiciones laborales registradas.
En el otro extremo, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires presentó el menor nivel de informalidad entre los cuentapropistas, con el 32,8%. Le siguieron Mar del Plata y Batán, con el 42,7%; Bahía Blanca y Cerri, con el 43%; y Ushuaia y Río Grande, con el 43,1%.
La brecha entre la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano
Las diferencias también aparecen dentro del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Según los datos difundidos, la informalidad laboral total alcanzó el 26% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mientras que en el conurbano bonaerense llegó al 47,5%.
La distancia fue todavía mayor entre los trabajadores independientes: el 70,2% de los cuentapropistas del conurbano desarrollaba actividades informales, frente al 32,8% registrado en la Capital Federal.
El informe atribuyó estas diferencias, entre otros factores, a la estructura productiva, el tamaño de las empresas y los niveles de productividad. De este modo, el lugar donde se desarrolla una actividad económica aparece asociado con condiciones laborales muy diferentes.
Productividad, grandes empresas y empleo público
El estudio también destacó la relación entre la estructura productiva de cada región y sus niveles de registración laboral.
Las economías con actividades de mayor productividad y una presencia importante de grandes compañías tienden a presentar menores índices de informalidad. Como ejemplo, el informe mencionó a Neuquén, donde el desarrollo de la actividad hidrocarburífera contribuiría a sostener una tasa del 26,4%.
En otras regiones, la minería y la industria electrónica también forman parte de las actividades asociadas con estructuras productivas específicas y diferentes condiciones de empleo.
El peso del sector público, por su parte, constituye otro elemento relevante. Según los datos difundidos, en provincias como La Rioja y Catamarca, donde el Estado concentra más de un tercio de los ocupados, la informalidad alcanzó el 43,9% y el 45,1%, respectivamente.
Estos casos muestran que la composición de las economías regionales es un factor importante para comprender las diferencias territoriales. Sin embargo, los porcentajes por sí solos no permiten atribuir la informalidad a una única causa.
Un desafío para el empleo y la protección social
La informalidad laboral tiene consecuencias que van más allá de la ausencia de un contrato registrado. Puede afectar el acceso a aportes jubilatorios, cobertura de salud vinculada al empleo, licencias, estabilidad y otros derechos laborales, según la situación de cada trabajador.
El crecimiento del trabajo independiente y la persistencia de elevados niveles de empleo no registrado plantean desafíos para las políticas de empleo, la fiscalización laboral y el desarrollo de las economías regionales.
El informe de la Universidad Nacional de Rosario vuelve a poner en evidencia la dimensión del problema y las fuertes desigualdades que conviven dentro del mercado laboral argentino.









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