AYELÉN VEGA, A LOS 16 AÑOS TRANSFORMA LA ACTUACIÓN Y LA PASARELA EN UNA FORMA DE ARTE Y SUPERACIÓN PERSONAL
Con solo 16 años, Ayelén Vega consolida su camino artístico entre el teatro y el modelaje, demostrando que el arte también es resiliencia y expresión.

Ayelén Vega tiene en claro que el arte va mucho más allá de un dibujo sobre un papel. Para ella, es una forma profunda de expresión que encuentra su mayor fuerza tanto en la actuación como en la pasarela. Dueña de una energía inagotable y una curiosidad constante, desde muy pequeña exploró universos tan diversos como la robótica, la cocina y el nado sincronizado, experiencias que contribuyeron a forjar su personalidad inquieta y creativa.

Sin embargo, esa energía que hoy la caracteriza no surgió de la nada. Es el resultado de un recorrido marcado por cambios, aprendizajes y momentos difíciles que la ayudaron a construir la seguridad que hoy transmite. Durante parte de su infancia, Ayelén atravesó una etapa compleja en el ámbito escolar, donde no logró sentirse cómoda. Aquella experiencia afectó su autoestima y su estado emocional, llevándola a tomar una decisión importante: cambiar de colegio.

Lejos de representar una derrota, ese cambio significó un punto de inflexión en su vida. Ayelén comenzó a sentirse más segura, a rodearse de un entorno social más saludable y, fundamentalmente, a aceptarse tal como es. Hoy no guarda rencor por lo vivido; por el contrario, entiende esas vivencias como parte esencial de su crecimiento personal y espiritual, un proceso que la acercó aún más a su fe y a su manera de ver la vida.
Su verdadera pasión, no obstante, encontró su lugar natural sobre el escenario. A los 9 años dio sus primeros pasos en la comedia musical, experiencia que despertó definitivamente su vocación artística. Con el tiempo, decidió profundizar su formación técnica y, durante los últimos tres años, se enfocó en perfeccionar su perfil en la academia Dimodell y en Teatro Estudio, en la ciudad de La Plata.

Para Ayelén, el modelaje y el teatro no son disciplinas separadas, sino lenguajes que se complementan. “Se trata de armar y sentir historias, de darle vida a la ropa y lograr expresar ese mensaje al público”, explica, convencida de que cada estilo —urbano, deportivo o informal— encierra una narrativa propia que merece ser contada.

Actualmente, mientras cursa su último año de secundaria, desarrolla su camino artístico junto a Alto Standing Events, bajo la coordinación de Romina Almandoz. En esta etapa, valora no solo los aprendizajes académicos, sino también las enseñanzas que le dejó la vida: la importancia de las amistades verdaderas, el apoyo incondicional de su familia y la certeza de que cada persona que pasó por su historia dejó una huella, ya sea para quedarse o para enseñarle algo antes de seguir su propio camino.

Convencida de que “en la vida no hay nada imposible”, Ayelén Vega proyecta un futuro en el que busca continuar creciendo como artista integral, pero también inspirar a otros jóvenes que sienten que ciertos sueños son inalcanzables. Su historia demuestra que incluso de las etapas más difíciles pueden nacer la motivación, la fortaleza y las ganas de ir siempre por más.











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